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Sunday, 06 de December de 2009

Las Bodegas de Ripley en el AICM

Pequeñas urnas con cenizas mortuorias de personas o animales, ataúdes de todos los precios, calaveras utilizadas para brujería, objetos arqueológicos, carriolas, sillas de bebé para automóvil,  piernas postizas, ojos de vidrio, dentaduras de porcelana, cajas de preservativos,  pelucas y peluquines, paquetes de toallas sanitarias, zapatos y zapatillas usados o nuevos, ropa de todo tipo.

Asemás, hay fracs, medicinas, puñales, bastones,  envoltorios con comida y un extenso surtido de artículos normales e insólitos, son parte de los objetos olvidados  o extraviados en baños,  pasillos y salas del T1 y T2 del  Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y están almacenados en la oficina de Objetos Olvidados y Retenidos del inmueble federal.

De todo ello, menos de 50 por ciento son reclamados por sus propietarios –previo trámite–
y los que nadie solicita, en un lapso de 60 días, son entregados a la delegación Venustiano Carranza que los dona a alguna institución, aunque nunca se ha sabido a cuál.

En algunas ocasiones los agentes de seguridad del AICM han encontrado pequeños
envoltorios con pastillas tóxicas, mariguana, cocaína o con “polvos raros” todo ello que es entregado de inmediato a las autoridades federales.

En cuanto los agentes de seguridad captan alguno de los objetos olvidados,
perdidos o retenidos son llevados a las oficinas oficiales del AICM, en espera de que alguien los reclame y si no, se mantienen en custodia durante 60 días.

Se advierte que los turistas mexicanos son quienes más acuden a las oficinas de objetos olvidados
para reclamar artículos perdidos o la devolución de aquellos que son retenidos por autoridades en los filtros de seguridad por representar algún riesgo para la integridad de los viajeros.

En menor medida acuden por sus pertenencias ciudadanos estadunidenses,
argentinos, franceses, cubanos, venezolanos, alemanes y españoles.

Es en los periodos vacacionales cuando llegan más artículos olvidados o retenidos
y proceden principalmente de los filtros de seguridad, salas de última espera, baños y teléfonos públicos, áreas de comida, cajeros automáticos y locales comerciales.

Las cajas donde son depositados los artículos olvidados se apilan en dos oficinas,
atendidas por cuatro personas, quienes afirman que diariamente clasifican y depuran cientos de éstos.

Según un listado proporcionado por el aeropuerto capitalino, entre los objetos más extraviados
o recogidos destacan llaveros, documentos (credenciales de elector, pasaportes, licencias de automovilista y tarjetas bancarias), ropa, accesorios, celulares, lentes y maletas, así como libros, plumas, cinturones, gorras y sombreros.

por Victor Payan - Domingo 06 de diciembre

 


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