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Monday, 08 de September de 2014

Un Aeropuerto “Épico” para la Ciudad de México

El miércoles pasado, el Secretario de Comunicaciones y Transportes de México, Gerardo Ruiz Esparza, inició el discurso oficial acerca del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en el marco de la presentación de los Avances y Retos del Plan Nacional de Infraestructura 2013-2018.

Sin duda, el proyecto del nuevo aeropuerto es una obra que ha atraído la atención del mundo dado su magnitud y, en las palabras del afamado arquitecto del proyecto, el británico Lord Norman Foster,  ganador del Premio Pritzker (lo más importante en cuanto a la arquitectura) en 1999, será uno de los: “aeropuertos épicos del mundo”, y el tercer más grande.

Las cifras mismas del nuevo aeropuerto destacan la importancia del proyecto: tendrá cuatro veces más capacidad del presente aeropuerto capitalino al poder recibir 120 millones de pasajeros al año, también habrá tres veces más de la capacidad del aeropuerto actual en términos de la carga aérea, y tendrá un costo de 168 mil 800 millones de pesos, de los cuales 120 mil millones serán aplicados para la construcción de la terminal, torre de control, pistas y las instalaciones auxiliares.

Debido a la magnitud de la obra y las características técnicas de la misma,
el nuevo aeropuerto aterrizará para consolidar a la República Mexicana como una de las plataformas logísticas más importantes del mundo al mismo tiempo que proveerá beneficios sociales, económicos, hidrológicos y ambientales a la región Oriente de la capital de la República.

Al momento de anunciar el proyecto ganador por el nuevo aeropuerto, el titular de la SCT lo calificó como:
“moderno, vanguardista, que expresa gran dosis de simbolismo mexicano, y que será -sin duda- un referente a nivel mundial y una gran puerta de entrada a nuestro querido país”, añadiendo que el proyecto fue votado como ganador de forma unánime por parte del comité evaluador.

Los Arquitectos

Después de una licitación pública, el comité de especialistas escogió el proyecto encabezado por Norman Foster, cuyas obras anteriores incluyen los aeropuertos de Stanstead (Londres-1991), de Hong Kong (1995) y el de Beijing (Terminal 3-2007) y quién trabajará el proyecto en asociación con Fernando Romero Havaux, yerno del famoso magnate mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la última edición de los 100 Personas Más Ricos del Mundo de Forbes, y también participará la empresa Netherlands Airport Consultants (NACO).

Por su parte, Romero diseño el famoso Museo Soumaya (cuyo dueño es Carlos Slim) de la capital mexicana y el Centro de Convenciones para el G20, en Baja California, entre muchas obras más.

Entre los otros candidatos en el proceso de la licitación (ocho totales)
fueron arquitectos como el iraquí Zaha Hadid, el británico Richard Rogers, y el arquitecto y pintor mexicano Teodoro González de León, Gensler de México y Legorreta+Legorreta, también de México, entre otros.

Los Estudios

Lo más destacadas de las organizaciones que fueron encargados con los estudios pertinentes es la MITRE, la cual hizo 17 de un total de 57 estudios, y cuya reputación -en términos del sector aéreo- lo ha llevado a hacer proyectos en varios países de américa latina, incluyendo Argentina, Brasil, Ecuador, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

Como un ejemplo de su reconocimiento, MITRE trabaja con el gobierno estadounidense en el Next Generation Air Transportation System (NextGen)
, lo cual busca modernizar el sector aéreo estadounidense. Otras  participantes en los estudios incluyen Arup, la firma británica pero con dimensiones globales en cuanto a la consultoría, la ingeniería y el diseño.

También en la lista de participantes es la empresa Parsons, una estadounidense que ofrece trabajos de
ingeniería, construcción, sistemas y recursos de integración, gestión de proyectos y programas, así como servicios ambientales a una amplia gama de clientes globales; en éste caso la empresa fue la que llevó acabo el estudio del financiamiento y, según el periódico nacional El Universal, ha alcanzado un acuerdo preliminar con el gobierno mexicano para que administre el magno proyecto.

Entre los otros estudios, cabe mencionar que la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO
por sus siglas en inglés) ha realizado estudios aeronáuticos, hidrológicos e ambientales; también ha participado en los estudios la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA por sus siglas en inglés), mientras otros estudios se llevaron a cabo con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Politécnico Nacional.

En suma, otros estudios se dedicaron a los usos del suelo, de ingeniería y arquitectónicos,
así como de la conectividad para las vialidades necesarias, y la incorporación de transporte masivo. Del total de los 57 estudios, unos 40 se han llevado a cabo desde el inicio del presente gobierno.

La Ubicación

En una conferencia de prensa, el pasado 05 de septiembre, el titular de la SCT anuncio que después de ocho meses de análisis, uno de los estudios llevado a cabo por MITRE -a petición del gobierno- en el sentido de analizar la posibilidad de adecuar la ubicación del proyecto del nuevo aeropuerto dentro de los terrenos propiedad del Gobierno Federal en el oriente del Valle de México finalmente tuvo una respuesta positiva.

La respuesta positiva por parte de MITRE viene después de haber llevado a cabo las simulaciones pertinentes
que resultaron en la determinación que sí se puede caber el Aeropuerto dentro de dichos terrenos siempre y cuando tiene una orientación de norte a sur/sur a norte.

Los terrenos Federales que se van a usar para el proyecto cubren una superficie total de 12 mil 500 hectáreas,
de los cuales 4 mil 640 serán destinados a la construcción del nuevo aeropuerto y queden a sólo 10 kilómetros al oriente del presente Terminal aéreo.

El Diseño

Durante la presentación del proyecto el pasado miércoles, el arquitecto británico Norman Foster destaco que el aeropuerto es único en su diseño, eso debido a que no tendrá paredes verticales, ni columnas: “se trata una estructura que vuela y abre camino en su género”.

Por su parte,  el arquitecto mexicano Fernando Romero destacó que el proyecto del nuevo aeropuerto está basado en el escudo mexicano del águila devorando a la serpiente.

Al llegar al aeropuerto, que tendrá un espacio de 555 mil metros cuadrados
, los visitantes serán recibidos por un jardín de cactáceas que formará parte de la zona de acceso -lo cual  representará a la serpiente- para dirigirse a sus puertas de salida por vía de pasillos que medirán no más de 170 metros, todo bajo un bajo un techo de acero y cristal ligero que -según los arquitectos- evocará al águila con sus alas abiertos en vuelo.

Más específicamente, el arquitecto Norman Foster dice que debido a los materiales que se van a usar para construir el techo
-simples y ligeros- se hace posible que el techo del nuevo aeropuerto de la ciudad de México tendrá un gran claro, considerable altura, un tercio de la masa y tres veces la luz de un aeropuerto típico, pero sobre todo, hermoso y una gran experiencia.

Mientras tanto, en la página oficial de la empresa Netherlands Airport Consultants, dice lo siguiente:
“Todo el edificio cuenta con los servicios abajo, liberando el techo de conductos y tuberías y revelando la piel del medio ambiente. Esta estructura trabajador aprovecha el poder del sol, recoge agua de lluvia, proporciona sombra, dirige la luz del día y permite vistas, al mismo tiempo la consecución de un sobre de alto rendimiento que cumple con altos estándares térmicos y acústicos. El diseño LEED Platinum trabaja con el clima templado y seco de la Ciudad de México para llenar los espacios terminales con aire fresco utilizando los principios de ventilación por desplazamiento. Para una gran parte del año, las temperaturas cómodas serán mantenidos por casi 100% del aire exterior, con poco o ningún calentamiento o enfriamiento adicional requerido”.

En la misma página Web, Lord Foster describe el nuevo aeropuerto de la siguiente forma:
“"La reinvención de la terminal aeroportuario de Stansted (Londres) en la década de los 90 fue emulado en todo el mundo - este (aeropuerto) rompe con ese modelo por primera vez. Es el pionero de un nuevo concepto para una gran luz, recinto único del aeropuerto, que permitirá alcanzar nuevos niveles de eficiencia y flexibilidad, y será hermoso. La experiencia para los pasajeros será única. Su diseño proporciona un recinto lo más flexible posible para acomodar el cambio interno y un aumento en la capacidad. México ha aprovechado realmente la iniciativa de invertir en su aeropuerto nacional, la comprensión de su importancia social, económica y la planificación para el futuro. No habrá nada que se le parezca en el mundo".

La Sustentabilidad

En cuanto a la sustentabilidad del proyecto, para corroborar el buen diseño del mismo en términos ambientales, capaz que sea suficiente mencionar que la terminal aérea tendrá la certificación LEED  (Leadership in Energy and Environmental Design) en la categoría ‘Platinum’, lo cual es el más alto grado de sustentabilidad otorgado por el Concilio de Construcción Verde de Estados Unidos, y será el único aeropuerto del mundo en recibir tal galardón. Por cierto, en todo la República mexicana sólo hay siete edificios que han sido reconocidos con la categoría ‘Platinum’ de ese galardón.

Durante la presentación del proyecto, también estaba presente el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
(Semarnat), Juan José Guerra, quien comentó que será un "pulmón" para el Valle de México; mientras tanto, el titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), David Korenfeld, comentó que el nuevo aeropuerto "no sólo va a venir a mejorar el medio ambiente de la Zona Oriente, sino va a ser todo un pulmón importantísimo al Valle de México".

Además, el aeropuerto tendrá uso de la energía que saldrá del proyecto de biogás que provendrán de los tiraderos en la zona oriente,
que pronto se cerrarán; en cuanto a la energía eléctrica, el proyecto incluye fuentes de energía solar, y en cuanto al agua, el pasado viernes, el titular de la Conagua destacó en una conferencia que “habrá 24 nuevas plantas de tratamiento que proveerán agua limpia para el riego agrícola en la zona y también para otro tipo de circunstancias de operación dentro de lo que es el propio aeropuerto”. En fin, la operación del nuevo aeropuerto será con 100% energía limpia y el agua utilizado en las instalaciones será 100% de aguas residuales tratadas para dar una huella de carbón neutral, el primer aeropuerto fuera de Europa que puede presumir eso.

Mientras tanto, en los alrededores del nuevo aeropuerto habrá una zona de esparcimiento
que comprenderá de un área cuatro veces más grandes del Parque de Chapultepec de la ciudad de México. Además, el gobierno planea comprar 700 hectáreas de los ejidatarios de San Salvador Atenco donde, según el secretario de Desarrollo Agrario, Territorial e Urbano, Jorge Carlos Ramírez, se planea dedicar los terrenos a la creación de una reserva ecológica (bosque metropolitano) para cumplir con las expectativas de dichos ejidatarios, lo cual -si todo va como se planea- sería ubicado al lado oriente de las nuevas instalaciones.

Y si eso no fuera suficiente, el proyecto del aeropuerto también contempla la recuperación ambiental de su entorno;
trabajos con este fin incluyen la sanación de nueve ríos de la zona oriente y un proyecto hídrico “sin precedente” para aumentar la calidad y cantidad de los cuerpos de agua en la región, así como nuevos sistemas de drenaje, todo con el objetivo de prevenir inundaciones en el Valle de México.

Los Empleos

De forma directa, se estima que habrá la creación de 160,000 empleos a raíz del proyecto y el Sr. Gerardo Ruiz Esparza, quien encabeza la SCT, en su informe el pasado 03 de septiembre, precisó que para cada millón de pasajeros que reciba el aeropuerto, se generarán mil empleos directos y 3 mil indirectos, lo cual significa que al término del proyecto, habrá otras 120 mil empleos directos y hasta 360,000 indirectas.

Ayer (domingo) en la mañana, el titular de la SCT, durante una conferencia en el Estado de México,
mencionó que el señor Presidente de la República ha dado instrucciones de instalar en las cercanías del  nuevo aeropuerto “la Universidad Aeronáutica y otras escuelas técnicas que vayan capacitando a los jóvenes de la región para que sean los primeros beneficiados de este gran proyecto, no se le ve sentido a este proyecto si no tiene un gran impacto social en la región, un impacto de desarrollo humano en la región, de desarrollo profesional y de desarrollo económico en la región”.

Los Costos

Según el gobierno mexicano, el proyecto del nuevo aeropuerto será autofinanciable y autosustentable debido a que parte del financiamiento será aportado por los ingresos del actual aeropuerto, así como las nuevas instalaciones una vez que se empiezan las operaciones. Los ingresos del presente aeropuerto representan un monto de 8 mil 300 millones de pesos anuales, y del total, 55% proviene del cobro de la Tarifa Única de Aeropuerto (TUA).

Además, según otros medios, el presente aeropuerto tendrá ingresos adicionales durante este año
por cerca de mil millones de pesos provenientes del concepto de ingresos por el pago de rentas de los espacios comerciales de la Terminal 1.

Sin embargo, el gobierno federal aportará una inversión de 168 mil 800 millones de pesos en el proyecto de la nueva terminal aérea;
para la primera etapa, los fondos designados en el presupuesto de Egresos de 2015 suman 16 mil 219 millones de pesos, cantidad que será dividido entre dos secretarias: la SCT y el Conagua, con 10 mil 371 millones y 5 mil 845 millones, respectivamente.

El costo total del proyecto, según el director financiero del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México,
Federico Patiño Márquez, se puede recuperar en un plazo de 20 años, con los ingresos del presente y del nuevo aeropuerto y así las instalaciones de la nueva terminal se quedarán como propiedad del gobierno de la República.

Las Dos Etapas

Según la página web oficial del proyecto, en la primera etapa habrá tres pistas, una terminal, un torre de control y una capacidad cercana a los 50 millones de pasajeros; “prácticamente con esta primera instalación se puede duplicar la capacidad del aeropuerto actual”, según el titular de la SCT.

Dos de las tres pistas serán de una longitud de 4,5 kilómetros, y tendrán una separación de 1,3 kilómetros,
así permitirán el funcionamiento simultáneo; mientras tanto, la tercera pista será de 4 kilómetros y serviría como alternativa en caso de alguna dificultad con las otras pistas.

La primera fase tendrá un calendario de unos cinco años para terminarse (2020) y permitirá un incremento en las operaciones por hora,
los cuales se crecerán del presente 58 a por lo menos 89 por hora, eso a través de 118 plataformas de aeronaves para llegar a un total de 410 mil operaciones al año.

En la segunda etapa, se planea contar con seis pistas y tres edificios terminales,
que ofrecerán conexiones a la ciudad capital con un tren o un sistema similar a un metrobús.

Para el año 2040, se estima que las nuevas instalaciones aéreas podrán recibir hasta 85 millones de pasajeros
con el incremento en la demanda y para el final del proyecto, el nuevo aeropuerto ofrecerá muchas opciones de embarque, 94 de contacto y otras 42 remotas, lo que facilitará la llegada y salida de unos 120 millones de pasajeros al año para el 2050, colocándolo así -en cuanto al movimiento de pasajeros- entre los tres aeropuertos más grandes del mundo.

por Allan Dawson – Lunes 08 de septiembre, 2014
 
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