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Sunday, 03 de June de 2012

Sala de los “Retachados”

MADRID.- La terminal 4 del aeropuerto de Barajas tiene una Sala de Inadmitidos, considerada "tierra de nadie" porque jurídicamente no pertenece a ningún país y es a donde remiten a todos los viajeros que quieren entrar en el país y son "retachados", así como a los solicitantes de asilo.

Cuenta en sus instalaciones con un baño para hombres y otro para mujeres en los que normalmente hay largas filas y si alguien desea bañarse, puede hacerlo con toda confianza, pero no hay agua caliente, jabón o zacate y menos alguna esponja o aceite, utensilios estos que usan algunos europeos en lugar del baño normal, porque de esa manera dicen que cuidan la grasa del cuerpo. Las toallas son por cuenta propia.

Mide unos 30 metros de largo y 4 de ancho, tiene mesas y sillas de plástico, una televisión, una máquina tragamonedas para comprar bebidas o algún refrigerio y un lugar de juegos infantiles. Hay varias puertas que van a dar a pequeños cuartos individuales con varias literas cada una y hasta una cuna, pero los bebés deben de llevar sus propios pañales. Son unas 90 camas en total, con sábanas medio acartonadas que algún día -cuando nuevas- fueron blancas y una cobija no muy recomendable por mugrosa, porque al final de cuentas, ahí no es hotel.

Durante el tiempo indeterminado que los detenidos pasan allí sólo pueden hablar por teléfono
si compran una tarjeta a una asistente social por cinco euros ($16.61 cambio de moneda y $13.10 por minuto de México a España) (1.45 dólar por euro). Además, sólo pueden ser defendidos por un abogado de oficio que se les proporciona y que atiende sí tiene tiempo. El 99% de los que entran ahí son devueltos a sus países de origen.

Por ley, los detenidos sólo pueden estar en ese lugar 72 horas
. Si su estancia en dicha sala se prolonga más por no haber disponible un vuelo de regreso, los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía tienen obligación de comunicarlo al juez de Instrucción para que decida sobre su situación, cuando le llegue su turno.

Durante los tres días que Antony Almada permaneció allí vio cómo la policía golpeaba a un ucraniano.
"Él pidió salir a fumar y le dejaron, pero unas horas después cambió el turno de los policías y cuando pidió permiso para volver a hacerlo los policías lo empujaron y le dijeron que no. Él protestó. Entonces lo agarraron entre cuatro policías, lo encerraron en un cuarto y le dieron una golpiza", relata. "Cuando les pregunté (a los policías) por qué le habían pegado, me dijeron que era mentira, que en la habitación había cámaras que lo grababan todo. Pero... esa habitación no las tenía. Yo lo vi", dice.

por Victor Payan - Domingo 03 de junio

 

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