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Monday, 26 de September de 2011

¿Dada al Tras, Regresa CMA?

Al final del túnel, se observa una raquítica luz de esperanza, para que, “rasguñando las paredes”, la empresa Tenedora K se lanza al vacio sin red económica de protección y anuncia que en breve prepara la salida de Compañía Mexicana de Aviación y sus filiales Link y Click con la bendición del Gobierno Federal que en su desesperación por sacar de las calles a los trabajadores de la línea aérea, no reclaman nuevas inversiones.

Después de 13 meses de inactividad, la firma -Tenedora K- saldría a la buena de Dios y “arrastrando la cobija”, con un capital de 150 millones de dólares y los escasos 13 aviones con que cuenta, nueve de los cuales están en litigio al haberse colocado como garantía de un préstamo de casi mil millones de pesos otorgado por el Banco Nacional de Comercio Exterior, en espera de migajas del mercado interno.

Y, para capitalizarse, Tenedora K convierte el monto del pasivo laboral
de la empresa aérea en acciones y con el esquema de una línea de bajo costo.

Además, le permiten que emplee el viejo sistema mexicano de “borrón y cuenta nueva”
, pues, la eximen de la responsabilidad de aceptar contratos laborales así como de pagar  prestaciones extraordinarias,  antigüedad,  posibilidad de fondo para el retiro, todo ello, como última alternativa para salvar a la empresa aérea comercial más antigua del país.

Así, frustrada las posibilidades de encontrar inversionistas o de una eventual fusión
de Mexicana de Aviación con alguna línea aérea nacional en marcha, tras el rechazo de Interjet y VivaAerobus a lo que en el papel se planteaba como una "oferta irresistible", al bajar la exigencia de capital fresco a 150 millones de dólares, la Tenedora K prepara una salida propia.

Tenedora K, en la graciosa huida de los dueños de la línea aérea
encabezados por el Grupo Posadas de Gastón Azcárraga Andrade, compró 93% del capital en el precio simbólico de 1,000 (mil) pesos.

La exposición de motivos hablaba de una carambola de dos bandas:
mantener en operación a la firma evitando un conflicto social más en el crítico gobierno de Felipe Calderón, y de pasadita salvar inversiones de la capitalista americana Advent en materia de espacios comerciales en la Terminal Uno del Aeropuerto "Benito Juárez" de la Ciudad de México.

Jugada maestra, puesto que en el papel permitía a Posadas aventar la papa caliente
frente a la exigencia de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de investigar lo que se calificó de descarada "ordeña" de la empresa aérea, bajo cargos de administración fraudulenta.

Sin embargo, agotadas los exiguos recursos con que contaba Mexicana de Aviación
para seguir operando, por más que se mantenía la venta indiscriminada de vuelos a futuro, la Tenedora K aventó el arpa.

La pista, pues, quedó lista para el concurso mercantil
o procedimiento de quiebra ordenada del que, más de un año después, no puede salir la empresa aérea.

La paradoja del caso es que en los intentos fallidos para un eventual regreso
a las pistas de Mexicana, la Tenedora K abrió sus cartas: las acciones valen ahora 11 millones de dólares, según ello para equilibrar la inyección de recursos aplicada a la compañía en el escaso lapso en que la firma la asumió.

Si el negocio pega, ya se vería la forma de ir capitalizando
a la empresa... diluyendo la tenencia de los trabajadores.

Si no pega, naturalmente,
las pérdidas serán para ellos.

por Victor Payan - Domingo 25 de septiembre

 
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