En Situación de Opacidad
Grupo Posadas, la cadena hotelera que opera las marcas Fiesta Americana, Fiesta Inn, Hoteles One, Caesar Park, compró hace cinco años a Grupo Mexicana de Aviación y en situaciones poco claras, el viernes pasado vendió el 30% de las acciones de la compañía aérea en problemas.
La cadena hotelera ofreció 165.5 millones de dólares, pero, un año después,
en un litigio la empresa de Gastón Azcárraga derrotó en los tribunales
al gobierno federal y el precio se redujo en 10.9 md para quedar en
154.7 md.
Poco después, en un boletín de prensa Grupo Posadas dio a conocer que había vendido
a terceros acciones de la controladora aérea y que la hotelera solo
mantendría el 29.57% de las acciones. Con ese movimiento se borró
cualquier rastro de los estados financieros de las aerolíneas al señalar
que Posadas debido a la participación accionaria minoritaria no
consolidaría los resultados.
Al tiempo, los inversionistas minoritarios nunca recibieron información
de los costos que se había pagado en asesores financieros, abogados y
otros gastos para la oferta de compra de Grupo Mexicana, o en el mejor
de los casos, la plusvalía que tuvieron al pulverizar la compra sólo
quedarse con el 29.57%.
Derivado del litigio legal que ajustó en 10.9 md el precio pactado, habría que restarle los 30 md por la venta del emblemático edificio corporativo de lo que hoy es el Nuevo Grupo Aeronáutico (NGA),
por lo cual la compra de las tres aerolíneas fue inferior a los 125 md.
A esto, también habría que reducir las millonarias pérdidas fiscales
que llevaba consigo la empresa que fueron compensadas en el tiempo.
A pesar de ser una empresa pública, fue hasta 2007 cuándo se conocieron los nombres
de los accionistas que tenían el control de Grupo Mexicana, esto cuándo
la empresa entró en la puja por comprar a Grupo Aeroméxico, compañía
que finalmente se quedó en un grupo de empresarios nacionales, entre
ellos María Asunción Aramburuzabala (accionista de la cervecería Grupo
Modelo), acompañados de Citigroup.
Actualmente CMA se encuentra en la fase de verificación para acogerse a la protección legal
de la Ley de Concurso Mercantil (similar al Capítulo XI de la Ley de
Quiebras de Estados Unidos) para tratar de reestructurar pasivos con sus
acreedores: gobierno federal (combustible y derechos por uso del
espacio aéreo y préstamo de Bancomext), aeropuertos, arrendadores de
aviones, y el banco del Grupo Financiero Banorte, entre otros.
por Victor Payan - Domingo 22 de agosto
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