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Sunday, 18 de July de 2010

Consiguió un Premio Nobel, Pero no Apoyo Oficial

En éste nuestro mundo, donde la mayoría de las noticias son catastróficas y en México hemos perdido hasta la capacidad de asombro, esto sí que es ejemplar y vale la pena difundirlo.

Pocos lo saben, pero existe un premio tipo "Nobel" de Ecología y éste año lo ganó.

Jesús León Santos, de 42 años, campesino que ha  que ha realizado,
en los últimos 25 años, un excepcional trabajo de reforestación en su región de Oaxaca, conquistó éste año el Nobel de Ecología "Premio Ambiental Goldman ".

El galardón fue creado en 1990 por los filántropos y activistas cívicos Estadounidenses Richard N. Goldman y su esposa Rhoda H. Goldman y consta de una dotación de 150.000 dólares ($2, 154,000 M.N.) y se entrega cada año, en el mes de abril, en la ciudad de San Francisco, California.

Ha sido otorgado a defensores del medioambiente de 72 países

En 1991, lo ganó la africana Wangari Maathai, quien luego obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2004.

Jesús León Santos lo obtuvo porque, cuando tenía 18 años,
decidió cambiar el paisaje donde vivía en la Mixteca alta, la "tierra del sol", semejante, entonces, a un panorama lunar: campos yermos y polvorientos, desprovistos de arboleda, sin agua y sin frutos. Había que recorrer grandes distancias en busca de agua y de leña.

Casi todos los jóvenes emigraban para nunca regresar, huyendo de esa vida tan dura, pero Jesús León se dio a la tarea de agrupar a sus amigos para reverdecer los campos, utilizando técnicas agrícolas precolombinas que le había enseñado unos indígenas guatemaltecos.

El reto era: ¿Cómo llevar el proyecto a cabo? Revivieron entonces una herramienta indígena también olvidada: El tequio, el trabajo comunitario no remunerado. Sin un solo centavo en los bolsillos, pero con gran entusiasmo, reunió a unas 400 familias de 12 municipios, creó el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), y juntos, sin recursos económicos, se lanzaron en la gran batalla contra la principal culpable del deterioro: La erosión.

En esa región Mixteca existen más de 50.000 hectáreas
que han perdido unos cinco metros de altura de suelo desde el siglo XVI. La cría intensiva de cabras, el sobre pastoreo y la industria de producción de cal que se estableció desde la Colonia, deterioraron la zona. El uso del arado de hierro y la tala intensiva de árboles para la construcción de los templos dominicos contribuyeron definitivamente a la desertificación.

A pico y pala cavaron zanjas-trincheras para retener el agua
de las escasas lluvias, sembraron árboles en pequeños viveros, trajeron abono y plantaron barreras vivas para impedir la huida de la tierra fértil.

Todo eso favoreció la recarga del acuífero. Luego, en un esfuerzo titánico, plantaron alrededor de cuatro millones de árboles de especies nativas, aclimatadas al calor y sobrias en la absorción de agua.

Se fijaron la meta de conseguir, la soberanía alimentaria para las comunidades indígenas
y desarrollaron un sistema de agricultura sostenible y orgánica, sin uso de pesticidas, gracias al rescate y conservación de las semillas nativas del maíz, sobre todo una variedad muy propia de la zona, el cajete, que es de las más resistentes a la sequía.

Se planta entre febrero y marzo, que es allí la época más seca del año, con muy poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece rápidamente.

Al cabo de un cuarto de siglo, el milagro se ha producido. La Mixteca alta esta restaurada. Ha vuelto a reverdecer. Han surgido manantiales con más agua. Hay árboles y alimentos. Y la gente ya no emigra.

Actualmente, Jesús León y sus amigos luchan contra los transgénicos, y siembran unos 200.000 árboles anuales.

Cada día hacen retroceder la línea de la desertificación

Con la madera de los árboles se ha podido rescatar una actividad artesanal: la elaboración, en talleres familiares, de yugos de madera y utensilios de uso corriente.

Además, se han enterrado en lugares estratégicos cisternas de ferrocemento, de más de 10.000 litros de capacidad, que también recogen el agua de lluvia para el riego de invernaderos familiares orgánicos.

El ejemplo de Jesús León es ahora imitado por varias comunidades vecinas,
que también han creado viveros comunitarios y organizan plantaciones masivas.

¿VERDAD QUE ES GENIAL?

En este mundo no se logra nada útil ni grande sin esfuerzo ni sacrificio.

Solo se necesita voluntad y ganas de mejorar y hacer las cosas.

Y, todo, SIN APOYO OFICIAL.

por Victor Payan - Domingo 18 de julio

 
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