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Sunday, 13 de June de 2010

Hasta en Las Mejores Familias

Abertis y Aena se consideran traicionados y engañados por sus socios mexicanos en el negocio de aeropuertos conjunto. Las dos empresas españolas forman parte del núcleo duro de Aeropuertos Mexicanos del Pacífico (AMP), cada uno con el 33%, publica el periódico Expansión.

El otro tercio está en manos de la empresa local Corporación Mexicana de Aeropuertos. A través de AMP, las tres firmas tienen el control estratégico del Grupo Aeroportuario del pacífico (GAP), el mayor gestor del país, cuya cotización en Nueva York y México lleva suspendida desde el pasado 3 de junio por culpa de la lucha de poder declarada por los accionistas mexicanos.

La situación se agravó el 27 de abril. Ese día, GAP celebraba junta ordinaria de accionistas,
pero no se aprobó ninguno de los puntos del orden del día por la oposición de los representantes de Corporación Mexicana de Aeropuertos. No se repartieron dividendos, ni se dio luz verde a la reducción de capital que estaba prevista. Lo peor es que el consejo de administración quedó debilitado porque tampoco se pudo nombrar a los nuevos vocales en sustitución de los que les había vencido el mandato.

Fue la declaración de guerra en el seno de una empresa altamente rentable, cuya capitalización bursátil supera los 1.500 millones de dólares (unos 1.250 millones de euros). La facturación que generan los doce aeropuertos que gestiona el grupo mediante un contrato de concesión adjudicado por el Gobierno del país alcanzó 253 millones de dólares en 2009, con un resultado bruto de explotación  de 165 millones.

La tormentosa junta de abril se enmendó con otra extraordinaria celebrada en pasado 2 de junio.
Abertis y Aena consiguieron una nueva composición del consejo, con siete vocales independientes para representar al 85% del capital que cotiza en México y en Nueva York. La mayor parte de los accionistas minoritarios de GAP son fondos de inversión y de pensiones estadounidenses.

Temporalmente, Abertis también asumió la presidencia de la compañía mexicana
amparándose en la ley general de sociedades mercantiles de México. La responsabilidad recayó sobre Demetrio Ullastres, presidente de TBI, la filial aeroportuaria del grupo de infraestructuras español controlado por ACS y la Caixa.

Pero ese movimiento, destinado a dar estabilidad al gobierno corporativo de GAP,
empeoró aún más la situación. El supervisor bursátil de México, en una decisión considerada ilegal desde España, suspendió la cotización del grupo aeroportuario. “No existe ninguna razón legal para tomar una medida tan extrema”, aseguran los socios españoles, que ven cómo la situación corre el peligro de acabar en los tribunales. En la junta de junio, las decisiones se adoptaron por mayoría, con un quórum superior al 80%.

Los accionistas mexicanos han contratado a uno de los despachos más prestigiosos del país.
El encargo consiste en alterar el orden preestablecido en los contratos de gestión de la compañía y tomar el poder sobre un grupo que este año ha repartido un dividendo de 1,68 pesos por acción. En realidad, el asunto ya lleva tiempo en los tribunales, ya que Corporación Mexicana de Aeropuertos ha demandado la intervención de un árbitro para dilucidar quién lleva la razón en el seno de AMP.

Abertis entró a formar parte de GAP en 2007, cuando compró a ACS la compañía Desarrollo de Concesiones Aeroportuarias (DCA), holding con intereses en 15 aeropuertos en México, Jamaica, Chile y Colombia. La operación se valoró en 270,8 millones de euros. Abertis cerró ayer en bolsa a 11,6 euros por acción, un 3,8% más.

por Victor Payan - Domingo 13 de junio

 
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